Josef ha acabado su segundo Ultraman. Recuerden las tres etapas: 10 kilómetros a nado y 145 en bici, 276 otra vez a los pedales y 84 corriendo. La última la cubrió en 8 horas 33 minutos, para firmar un séptimo lugar que iguala su resultado del 2007 pero mejorando el tiempo en 50 minutos. En la jornada anterior, por cierto, se vivió con las bicis una etapa digna de los tiempos de Rominger e Induráin; con ataques en los puertos, alternancia en cabeza y descensos suicidas. Se rodó rapidísimo. Josef acabó tercero y marcó el quinto mejor registro del Ultraman en sus 24 años de historia. "Pasamos la distancia del Ironman --180 kilómetros-- en 4 horas 40 minutos, un tiempazo, y acabé los 276 en 7 horas 31 minutos", apunta Josef.
Pero volvamos a la etapa del doble maratón. Josef se la tenía que jugar si quería acabar quinto. Iniciaba la etapa cuarto en la general, pero sabía que delante tendría muy buenos corredores, gente que el día antes aseguraba sin atisbo de sobradez que haría la etapa en menos de seis horas. "Salí muy fuerte y pasé el maratón --42,195 kilómetros-- en 3 horas 45 minutos. Luego acusé el sobresfuerzo, tuve que andar cerca de un kilómetro y llegué deshecho". Con el cuerpo tostado por el sol --la crema solar, dice, le hace sudar más--, con una ampolla fea en el pie derecho, sin poder casi andar y con un objetivo inmediato muy claro, el de después de cada carrera: "¡Una hamburguesa con patatas!". Dicho y hecho, Javi, uno de sus fieles escuderos de asistencia, fue a por ella en el hotel.

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